¿Has notado que un diente que antes estaba perfectamente colocado ahora se ha girado? ¿O que los incisivos inferiores empiezan a montarse unos sobre otros? Aunque durante años hayamos pensado que la posición de los dientes queda estable una vez terminada la adolescencia, la boca continúa cambiando a lo largo de la vida. Por eso, los dientes pueden desplazarse también en la edad adulta, incluso aunque nunca hayas llevado ortodoncia. En ocasiones el cambio es muy lento y apenas se aprecia. Otras veces se hace evidente porque cuesta más utilizar el hilo dental, aparece más sarro en una zona concreta o simplemente notas que tu sonrisa ya no es exactamente igual que antes. Y aunque pueda parecer una cuestión puramente estética, los dientes torcidos en adultos también pueden afectar a la higiene, las encías o la forma en la que encaja la mordida.
¿Es normal que los dientes se muevan con los años?
Los dientes no están fijados al hueso como si fueran piezas inmóviles. Están rodeados por tejidos vivos, entre ellos el ligamento periodontal, las encías y el hueso que los sostiene. Por eso, diferentes cambios que se producen en la boca pueden modificar poco a poco su posición. Entre ellos pueden encontrarse:
- Falta de espacio o apiñamiento, especialmente en la zona anterior.
- Pérdida de un diente, que puede hacer que las piezas vecinas se inclinen hacia el espacio.
- Cambios en la mordida y en la distribución de las fuerzas al masticar.
- Desgaste dental, que puede modificar los contactos entre los dientes.
- Problemas periodontales, cuando las estructuras que sujetan los dientes pierden estabilidad.
- Determinados hábitos o fuerzas musculares que pueden influir en la posición dental.
Por tanto, que los dientes se muevan no significa necesariamente que exista un problema grave, pero sí merece la pena conocer qué está provocando ese movimiento, especialmente si es progresivo.
¿Por qué se tuercen los dientes en adultos?
No hay una única explicación para los dientes torcidos en adultos. Muchas veces intervienen varios factores al mismo tiempo.
El apiñamiento puede hacerse más evidente
Una persona puede haber tenido los dientes ligeramente apiñados durante años y empezar a notar el cambio más claramente en la edad adulta. Los dientes pueden ir modificando su posición y hacer que el apiñamiento anterior sea cada vez más visible. Es especialmente frecuente que el cambio se perciba en los incisivos inferiores. Esto explica que alguien pueda decir:
“Siempre los tuve un poco juntos, pero últimamente los veo mucho más torcidos.”
La pérdida de un diente también puede modificar la posición de los demás
Cuando se pierde una pieza dental y el espacio no se repone, los dientes que están alrededor pueden desplazarse hacia ese hueco. Además, la pieza que se encontraba enfrente puede perder su contacto habitual y también cambiar de posición. Por eso, la pérdida de un diente no afecta únicamente al espacio que deja esa pieza. Con el tiempo puede modificar el equilibrio de la zona.
Las encías también son importantes
Cuando existe enfermedad periodontal (según la Sociedad Española de Periodoncia, muy frecuente a partir de los 35 años) y se deterioran los tejidos que sostienen los dientes, las piezas pueden perder estabilidad y desplazarse con mayor facilidad. Esta es una de las razones por las que, ante un movimiento dental que aparece en la edad adulta, no conviene centrarse únicamente en cómo están colocados los dientes. Antes de plantear una corrección, es fundamental valorar también la salud de las encías y de los tejidos que los sujetan.
Un diente torcido puede dificultar la higiene
Cuando los dientes están bien alineados, determinadas zonas resultan más sencillas de limpiar. Sin embargo, si una pieza se gira o varios dientes comienzan a montarse, pueden aparecer espacios y rincones de difícil acceso. Puede resultar más complicado:
- Pasar correctamente el hilo dental.
- Cepillar determinadas superficies.
- Eliminar la placa de algunas zonas.
- Evitar la acumulación de sarro.
Esto puede favorecer la aparición de inflamación de las encías, caries entre dientes o acumulación de placa. Por eso, cuando un adulto empieza a notar que una zona de la boca se limpia peor que antes, puede ser interesante revisar también si ha habido algún cambio en la posición de los dientes.
¿Y qué papel tiene la mordida?
La forma en la que los dientes superiores e inferiores contactan entre sí también puede influir. Cuando determinados dientes reciben más carga que otros, las fuerzas repetidas durante la masticación pueden contribuir a cambios en los contactos, desgaste o pequeñas modificaciones en la posición dental. Por eso, alinear los dientes no debería plantearse únicamente desde el punto de vista estético. Durante una valoración de ortodoncia es importante observar cómo encaja la mordida y cómo se relacionan entre sí las diferentes piezas.
¿Los dientes pueden moverse aunque nunca hayas llevado ortodoncia?
Sí. Haber llevado ortodoncia no es un requisito para que los dientes cambien de posición. Un adulto que nunca ha utilizado brackets ni alineadores puede desarrollar apiñamiento o notar que una pieza se ha girado con el paso de los años. En estos casos, la pregunta no debería ser solamente:
“¿Cómo puedo volver a colocar este diente?”
También conviene preguntarse:
“¿Por qué se ha movido?”
La respuesta puede estar relacionada con el espacio disponible, la mordida, la pérdida de piezas, el desgaste o la salud periodontal, entre otros factores. Conocer la causa permite valorar el problema de una forma más completa.
¿Y si llevé ortodoncia hace años?
Es una situación diferente, pero también bastante habitual. Después de un tratamiento de ortodoncia, los dientes pueden volver a desplazarse con el tiempo si no se mantiene adecuadamente la retención indicada. Los retenedores tienen precisamente la función de ayudar a conservar la posición conseguida después del tratamiento. Si se rompen, se deforman o dejan de utilizarse, pueden producirse movimientos dentales. Esto no significa necesariamente que haya que repetir todo el tratamiento desde el principio. Cuando el desplazamiento se detecta pronto, las opciones pueden ser diferentes en función de cada caso. Por eso, si notas que tu retenedor ya no encaja como antes, conviene revisarlo.
¿Cuándo debería consultar si se me están torciendo los dientes?
No todos los dientes torcidos en adultos necesitan una corrección inmediata. Sin embargo, hay determinadas situaciones en las que resulta recomendable realizar una valoración. Por ejemplo, si notas:
- Que un diente ha empezado a girarse.
- Que los incisivos inferiores se están montando.
- Que cada vez cuesta más pasar el hilo dental en una zona.
- Que aparece más sarro alrededor de determinados dientes.
- Que ha cambiado la forma en la que encaja tu mordida.
- Que existe movilidad dental.
- Que las encías sangran o están inflamadas.
- Que un retenedor ya no encaja correctamente.
Especialmente cuando el cambio es nuevo o parece estar avanzando, merece la pena averiguar qué está ocurriendo.
¿Qué se revisa antes de decidir un tratamiento?
Que un adulto tenga los dientes torcidos no significa automáticamente que necesite ortodoncia. Antes de decidir cómo actuar, es necesario estudiar diferentes aspectos de la boca, como: La salud de las encías y los tejidos de soporte. Es importante comprobar que los dientes cuentan con unas estructuras de soporte adecuadas. La mordida. No solo interesa dónde está cada diente, sino cómo contacta con los demás. El grado de apiñamiento. Hay que valorar cuánto espacio falta y qué posiciones ocupan las piezas. El desgaste dental. Los dientes que han sufrido desgaste pueden presentar una situación diferente a la de una dentición sin desgaste. La presencia de piezas ausentes. La pérdida de dientes puede estar detrás de determinados desplazamientos. Los objetivos del paciente. En algunos casos se busca principalmente mejorar la estética. En otros, facilitar la higiene, mejorar la función o evitar que determinados cambios continúen progresando. Por eso, el diagnóstico debe ir antes que la elección del tratamiento. No se trata simplemente de decidir entre brackets o alineadores, sino de determinar qué necesita realmente cada boca.
¿Los dientes torcidos en adultos tienen solución?
En muchos casos existen diferentes alternativas para modificar la posición de los dientes, pero la opción adecuada depende de las características de cada paciente. La cantidad de movimiento necesaria, el estado de las encías, la mordida, el espacio disponible y otros factores deben tenerse en cuenta antes de establecer un plan. Además, en el caso de los dientes torcidos en adultos, cuanto antes se detecte un cambio, más fácil será valorar su evolución y decidir si es necesario intervenir o simplemente realizar un seguimiento. Por eso, si llevas un tiempo pensando que tus dientes están más torcidos que antes, no es necesario esperar a que el cambio sea muy evidente para consultarlo.
Dientes torcidos en adultos: no todo es cuestión de estética
Que un diente se mueva o que aparezca apiñamiento en la edad adulta puede tener explicaciones muy diferentes. Puede estar relacionado con el espacio, la pérdida de una pieza, la mordida, el desgaste o la salud de las encías. Y precisamente por eso, un diente torcido no debería valorarse únicamente mirando la sonrisa. En una primera revisión de ortodoncia en nuestra clínica de Gijón podemos estudiar cómo están colocados los dientes, cómo funciona la mordida y cuál es el estado de los tejidos que los sostienen. A partir de ahí, se puede determinar si el movimiento es algo que simplemente conviene controlar o si sería recomendable plantear algún tratamiento. Porque muchas veces no es solo estética. También es salud, función y estabilidad.







