Ortodoncia y respiración en niños: revisión de ortodoncia infantil en Clínica Dental Peña, Gijón

Ortodoncia y respiración: qué relación existe y por qué es importante en los niños

Cuando pensamos en ortodoncia y respiración, lo primero que suele venir a la cabeza son los dientes: apiñamiento, mordida, brackets o alineadores. Pero el desarrollo de la boca y de la cara está estrechamente relacionado con funciones como la respiración, la posición de la lengua, la deglución y la masticación. Por eso, la relación entre ortodoncia y respiración es clave: especialmente durante la infancia, una valoración de ortodoncia no debería limitarse a observar si los dientes están bien colocados. También es importante entender cómo está creciendo el niño y qué hábitos o funciones pueden estar influyendo en ese desarrollo. En nuestra guía de ortodoncia infantil, la respiración oral aparece precisamente como uno de los aspectos fundamentales a valorar.

Respirar por la nariz también influye en cómo crecemos

Respirar parece algo automático y sencillo. Sin embargo, la forma en la que respiramos puede influir en el desarrollo de las estructuras de la boca y de la cara. Cuando la respiración se realiza habitualmente por la nariz, la lengua tiende a mantenerse apoyada en el paladar. Esta posición participa en el estímulo del crecimiento del maxilar y contribuye a una postura facial equilibrada. El problema aparece cuando un niño respira habitualmente por la boca. Mantener la boca abierta durante muchas horas, dormir con ella abierta o tener una posición baja de la lengua puede acompañarse de cambios en el desarrollo orofacial. Esto no significa que respirar por la boca sea siempre la causa de un problema de ortodoncia, ni que todos los niños que presentan alguno de estos signos tengan necesariamente una alteración. Precisamente por eso es importante valorar cada caso de forma individual.

¿Qué tiene que ver la lengua con la ortodoncia?

Mucho más de lo que puede parecer. La lengua es un músculo fundamental para funciones como respirar, tragar y hablar, pero también tiene un papel importante en el desarrollo de las arcadas dentarias. Cuando permanece correctamente apoyada sobre el paladar, participa en el estímulo y mantenimiento de una forma adecuada de las estructuras orales. En cambio, una lengua que permanece habitualmente baja puede modificar el equilibrio muscular de la boca. Algo similar ocurre en determinadas alteraciones de la deglución. En la deglución atípica, por ejemplo, la lengua se coloca o empuja hacia delante los dientes en lugar de apoyarse contra el paladar. Esto puede favorecer movimientos dentarios y alteraciones de la mordida. Por eso, cuando valoramos a un niño desde el punto de vista de la ortodoncia, no solo nos fijamos en dónde están sus dientes. También observamos cómo utiliza su boca.

Paladar, respiración y desarrollo: una relación que conviene conocer

El paladar no es únicamente la estructura que separa la boca de la nariz. Su forma también está relacionada anatómicamente con las estructuras nasales. Un paladar estrecho y elevado puede formar parte de un patrón de desarrollo que conviene valorar junto con la respiración y la posición de la lengua. En determinados niños, todos estos factores pueden estar relacionados entre sí. De ahí la importancia de no analizar cada problema de manera aislada: ortodoncia y respiración van de la mano. Un niño puede presentar dientes apiñados, por ejemplo, pero la pregunta no debería ser únicamente “¿cómo colocamos estos dientes?”. También puede ser necesario preguntarse por qué se han colocado así y cómo están funcionando la lengua, la respiración y el resto de estructuras orales.

¿Cómo saber si mi hijo respira por la boca?

A veces la respiración oral pasa desapercibida porque se ha convertido en un hábito cotidiano. Sin embargo, existen algunas señales que pueden llamar nuestra atención. Durante el día podemos observar:

  • Boca abierta en reposo.
  • Respiración ruidosa.
  • Dificultad para mantener los labios cerrados.
  • Una posición baja de la lengua.
  • Cansancio frecuente.

Y durante el sueño pueden aparecer otros signos como:

  • Ronquidos.
  • Despertares nocturnos.
  • Respiración fuerte o ruidosa.
  • Dormir con la boca abierta.
  • Sudoración durante el sueño.
  • Bruxismo.
  • Dificultad para despertarse o cansancio durante el día.

Algunas de estas señales aparecen recogidas en nuestra guía de ortodoncia infantil como posibles signos asociados a una respiración oral habitual. También existen señales visibles en la cara que pueden justificar una valoración, como una cara alargada, ojeras, boca abierta en reposo, labios agrietados o falta de sellado labial. Esto no significa que una de estas características permita realizar un diagnóstico por sí sola. Son simplemente señales que pueden indicar que merece la pena estudiar cómo está creciendo y funcionando el niño.

¿Y qué ocurre con los dientes?

La respiración, la posición de la lengua, la deglución y la masticación forman parte de un mismo sistema. De hecho, en el desarrollo infantil, los hábitos y las funciones orales pueden influir en la forma en la que se desarrollan los maxilares. Por eso una valoración completa debe ir más allá de comprobar si existe o no apiñamiento dental. También podemos encontrar señales en la propia mordida que aconsejen una revisión:

La ortodoncia no trata por sí sola los problemas respiratorios

Es importante hacer esta distinción cuando hablamos de ortodoncia y respiración. La ortodoncia no sustituye el diagnóstico ni el tratamiento médico de un problema respiratorio. Su función, cuando está indicada (como recoge la Sociedad Española de Ortodoncia), puede ser favorecer unas condiciones anatómicas adecuadas dentro del desarrollo orofacial. Por eso, ante un niño que respira habitualmente por la boca, ronca o presenta otros signos de alteración durante el sueño, no deberíamos pensar únicamente en colocar ortodoncia. En algunos casos será necesario trabajar conjuntamente con otros profesionales. Clínica Dental Peña plantea un enfoque interdisciplinar en alteraciones relacionadas con la función oral, con la participación de ortodoncistas, logopedas y otorrinolaringólogos.

La importancia de valorar al niño cuanto antes

Uno de los errores más frecuentes en ortodoncia y respiración infantil es pensar que hay que esperar a que hayan salido todos los dientes definitivos para acudir al ortodoncista. Sin embargo, durante la infancia estamos ante una etapa de crecimiento en la que observar cómo se están desarrollando las estructuras orofaciales puede aportar información muy valiosa. En Clínica Dental Peña apostamos por revisiones infantiles que van más allá de los dientes, prestando atención al desarrollo orofacial y a funciones como la respiración, la lengua, la deglución o la masticación. La recomendación recogida en nuestra guía de odontopediatría es comenzar las revisiones periódicas alrededor del primer cumpleaños para poder detectar posibles alteraciones del desarrollo. No todos los niños necesitan un tratamiento de ortodoncia. Pero sí puede ser útil detectar a tiempo si existe alguna alteración que convenga vigilar o tratar.

Ortodoncia y respiración: mirar más allá de los dientes

Una sonrisa saludable no depende únicamente de que los dientes estén alineados. Respirar, masticar, tragar y mantener una correcta posición de la lengua son funciones que forman parte del desarrollo de la boca y de la cara. Por eso, cuando hablamos de ortodoncia infantil, creemos que es importante mirar el conjunto y no únicamente la posición de cada diente. Si tu hijo duerme con la boca abierta, ronca, respira habitualmente por la boca, presenta una mordida que te preocupa o simplemente tienes dudas sobre cómo está creciendo, una valoración puede ayudar a entender qué está ocurriendo. En nuestra clínica de ortodoncia y odontopediatría en Gijón, estudiamos cada caso de forma individual y, cuando es necesario, coordinamos el abordaje con otros profesionales. Detectar una alteración a tiempo no significa empezar necesariamente un tratamiento. Significa tener la información necesaria para decidir qué necesita cada niño y cuándo es el momento adecuado para actuar.

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